Oficleido WTF!

El año pasado estuve veraneando unos días en Zamora. Preciosa ciudad y envidiable el estado de conservación de todos sus edificios y monumentos históricos…
En el museo de su catedral me encontré con un oficleido dentro de una urna de metacrilato. Pero para mi sorpresa, en el cartel que lo acompaña indica que es un saxofón. Vaya servicio de documentación que se gastan…
Aunque, dado el corto tiempo de vida que tuvieron estos instrumentos -debido a la complejiadd de su mecanismo y al pobre sonido que resultaba- no es de extrañar que sean unos grandes desconocidos. Sin ir más lejos, en la catedral de Pamplona encontraron uno hace años en un estado bastante lamentable y totalmente negro. Hasta que no lo limpiaron y sacaron el color dorado del metal, pensaban que era algún tipo de clarinete contrabajo o algo parecido. A raíz de aquél descubrimiento, un genial músico navarro y gran amigo mío, Ricardo Oficialdegui, tuvo la ocurrencia de ir a París a estudiar oflicleide durante un tiempo. Y así es como yo conocí este instrumento tan… ¿desafortunado? Lo siento, pero es que no se me ocurre otro claificativo para el pobrecico…

El oficleido pertenece a la familia de los figles. Está formado por un tubo cónico de unos 2,40 metros de longitud, y tiene entre 9 y 11 llaves. Se inventó a principios del siglo XIX y fue patentado en 1821 por el fabricante francés de instrumentos Jean Hilaire Asté, aunque rápidamente fue sustituido por la tuba y el bombardino, que tienen una mejor calidad sonora y una digitación mucho más sencilla. Aún así, continuó siendo bastante popular en Italia hasta principios del siglo XX y todavía hoy se sigue interpretando a nivel profesional en orquestas que trabajan con instrumentos de época.

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