Sonido en directo

Cuando asistimos a un concierto en directo, muy pocas veces somos conscientes de la cantidad de personas y artilugios que son necesarios para que todo funcione y suene correctamente. A un profano del mundo musical casi siempre le basta con mirar a su artista favorito mientras canta o toca, pero ese acto de emisión sonora solo es el comienzo de un complicado proceso que lleva dicho sonido (y todos los demás que se producen en el escenario) hasta sus oídos y los del resto de espectadores.

En este artículo voy a tratar de explicar los aspectos más básicos del sistema de refuerzo de sonido de un concierto convencional, sin entrar en demasiados detalles técnicos, y aclarando algunos de los tecnicismos y conceptos más utilizados por los profesionales. Para ello, comenzaré reconociendo que yo no soy un profesional del sonido, y que seguramente muchos podréis corregir, mejorar o ampliar este artículo. Si es así, estaré encantado de que aportéis vuestro granito de arena. Aún así, espero que alguien lo encuentre interesante, y que sirva para aclarar dudas que yo mismo me planteaba hasta hace bien poco.

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Una vez que el sonido se ha recogido convenientemente (microfonía, cajas de inyección, etc.) la señal resultante se envía al splitter, un aparato cuya única y sencilla función es la de duplicar (o triplicar, cuatriplicar,…) la señal que recibe de cada canal. O sea, por cada canal de entrada que llega al splitter, este genera -al menos- dos canales de salida exactamente iguales. Una “copia” de cada una de estas señales se envía a la mesa de mezclas principal a través de una manguera multipar, también conocida como snake. Además de los correspondientes envíos, estas mangueras cuentan también con retornos para devolver la mezcla final al escenario, y de ahí a la PA.

La FOH.

La mesa de mezclas principal se encuentra en el control, también conocido como FOH (Front Of the House), un nombre que describe muy bien su ubicación: enfrente “de casa” (del escenario). Desde allí, el técnico de sonido realiza la mezcla principal para la PA (Public Address), que es la parte del sistema de refuerzo sonoro dedicado a la escucha del público (los altavoces que nos permiten escuchar un concierto cuando asistimos como público). Este técnico es el encargado de ecualizar cada una de las señales que llegan hasta su mesa, y luego mezclarlas para que los volúmenes estén compensados entre sí. Básicamente es el responsable de que el concierto “suene bien” o el culpable de que  “suene mal”.

Algo que muy pocos profanos de este mundillo conocen es que hay otro técnico de sonido cuya labor es vital para el buen desarrollo de un concierto, y al que muy difícilmente podemos ver durante el mismo, ya que su lugar de trabajo se encuentra en uno de los laterales del escenario. Me refiero al técnico de monitores. Hasta su herramienta de trabajo, la mesa de monitores, llegará la segunda señal duplicada por el splitter. De este modo, cada uno de los técnicos del evento cuenta con una señal independiente para tratar a su gusto. Si el splitter nos brinda otra tercera “copia” de la señal, esta podría -por ejemplo- dirigirse a una mesa de grabación. Según el destino que le vayamos a dar a la señal que llega a una mesa (PA, monitores, grabación,…) necesitará una ecualización y una mezcla diferentes, de ahí la necesidad de contar con varias señales independientes de cada canal.

Los monitores.

Como acabamos de ver, en el escenario, generalmente en uno de los laterales, hay otro técnico de sonido cuyo trabajo es fundamental para el buen desarrollo de un concierto: el técnico de monitores. Los monitores son unos pequeños altavoces en forma de cuña (wedges) que están repartidos por el escenario, y a través de los cuales unos músicos escuchan a los otros. Es lógico pensar que si los componentes de una banda no se pueden escuchar entre sí, difícilmente podrán tocar todos a la vez y de manera coordinada o concertada.
Estos monitores se complementan con otros colocados en los laterales, llamados side-fills. Estos se suelen colocar elevados, de manera que cubran una zona mayor del escenario, y su mezcla es una referencia general que puede servir para varios músicos a la vez, en contraposición con la mezcla de los wedges, que está personalizada para un músico en concreto. Hay otro tipo de monitores llamado drum-fills, con una directividad mayor de lo normal, y que están diseñados específicamente para proporcionar una buena referncia a los baterías. Últimamente se utiliza cada vez más el sistema in-ear que, como su propio nombre indica, se coloca en las orejas. Suele ser una pequeña petaca individual con un receptor inalámbrico que recibe la mezcla personalizada desde la mesa de monitores, y que el músico eschucha con la ayuda de unos cascos o auriculares.

La mezcla de los monitores es una tarea compleja, ya que no depende del gusto del propio técnico, sino que éste debe lograr que cada músico escuche por su monitor la mezcla de referencia que desee, algo muy difícil de satisfacer. Por ejemplo, si yo soy el trombonista de una banda, y siempre desde un punto de vista muy personal, le puedo indicar al técnico de monitores que a través de mi monitor quiero escuchar lo siguiente:

(En cursiva he añadido unos ejemplos de los pensamientos que puede tener el técnico de monitores ante cada petición.)

  • Necesito escuchar la voz de la cantante solista. (Esa necesitáis escucharla todos, listillo.)
  • De la batería sólo quiero escuchar el bombo y la caja, nada más. (Pues dile al batería que toque mucho más piano, porque seguro que lo escuchas hasta sin monitores.)
  • Quiero escuchar bien el piano y el bajo, pero las guitarras solamente un poco (Espera, que voy a buscar en el diccionario la definición de “un poco”.)
  • La trompeta no la quiero escuchar, porque la tengo justo a mi lado, pero el saxo sí, ya que está más alejado y necesito tenerlo presente. (¿Qué será lo que entiende este tío por “tenerlo presente”?)
  • Mi propio sonido lo quiero escuchar, pero no demasiado. Además, creo que estoy un poco grave. (Si, a punto de morirte, gilipollas. ¡Venga, termina ya que no tengo toda la tarde!)
  • Mejor, mucho mejor. Ahora está mejor ecualizado. (He hecho como giraba un par de potenciómetros, sin tocar nada, y al memo éste le parece que ahora suena diez veces mejor. O soy un genio, o este tío se cree  mierda y no llega ni a pedo.)

Estas serían unas hipotéticas primeras indicaciones que se le pueden dar al técnico de monitores durante la prueba de sonido, aunque después se suelen ir corrigiendo a lo largo de la misma con expresiones del estilo: “Dame más piano y quítame bombo, que me voy a volver loco”.
Ahí reside la mayor dificultad del trabajo de un técnico de monitores, en contraposición con el técnico de sonido de la mesa de mezclas principal. Mientras que éste último solamente realiza una mezcla retocando a su gusto lo que escucha por la PA, el técnico de monitores tiene que realizar una mezcla diferente para cada monitor (que pueden ser muchos), y siempre según el gusto y las indicaciones de cada músico, ya que ni él decide cómo debe ser esa mezcla, ni tampoco escucha el monitor desde su mesa; se debe guiar por las indicaciones de cada músico. Y hay que ver lo raritos que pueden llegar a ser algunos…
Además, la cercanía de los micrófonos a los monitores favorece los temidos acoples (feedback o realimentación), lo que dificulta más todavía la labor del técnico de monitores.

En los últimos años, y con la llegada de nuevos gadgets tecnológicos, el trabajo de estos técnicos se ha facilitado bastante. Ahora, por ejemplo, es muy frecuente ver a los técnicos de monitores ir micro por micro y monitor por monitor haciendo la mezca “in situ” en lugar de hacerla desde la propia mesa. Así él mismo puede escuchar lo que suena por cada monitor e ir ecualizando y mezclando de una manera más acertada, sin tener que fiarse únicamente de su instinto.
¿Que cómo se puede hacer esto? Pues basta con tener un iPad conectado vía WiFi con la mesa de mezclas (suele hacer falta un router WiFi conectado a ésta) y la aplicación correspondiente para poder controlarla desde el iPad y de manera remota. Todo un sueño cumplido para los técnicos de monitores que , aún así siguen teniendo la difícil tarea de ecualizar y mezclar según el gusto personal de cada componente de la banda.

La PA.

Como ya he apuntado antes, la PA es la parte del sistema de refuerzo sonoro dirigido al público o para que escuche el público. Aunque hay de diversos tipos de altavoces, los más utilizados en grandes eventos son los denominados line array (arreglo lineal), ya que “escupen” el sonido de manera muy direcional, y nos permiten controlar más o menos la cantidad de sonido que queremos hacer llegar a cada zona del recinto, evitando además las temidas cancelaciones de fase. Esta direccionalidad viene dada porque en lugar de generar ondas esféricas, como los altavoces tradicionales, los line array generan ondas [casi] cilíndricas (o , al menos, eso prometen los fabricantes, aunque físicamente es imposible).
Aprovechando esta y otras características de los line array, al ensamblar varias unidades podemos conseguir que el conjunto se comporte [casi] como una única fuente sonora. Esta es, en resumen, la principal diferencia con los sistemas convencionales.

En cuanto a la potencia de los altavoces, si bien tradicionalmente se ha venido estimando según los watios de cada caja acústica, hoy en día la potencia de un altavoz se mide según su SPL (Sound Pressure Level), o el nivel máximo de presión sonora que es capaz de generar dicho altavoz, medido siempre a una distancia de un metro desde la membrana, y expresado en dB (decibelios).

Llegados a este punto, conviene aclarar que los dB no son una medida lineal, sino que son una medida referencial y logarítmica. La referencia de partida (0 db) es el umbral de audición, la intensidad mínima de sonido capaz de impresionar el oído humano, y equivale a unos 20 micropascales. A partir de ahí, cada incremento de 3 dB supone multiplicar por dos la potencia sonora. Por ejemplo, si tengo un altavoz que me proporciona 100 dB, al añadir otro altavoz de iguales características (duplicamos la fuente sonora) el resultado total no son 200 dB, sino 103 dB.

El SPL máximo que suelen tener los altavoces profesionales supera los 140 dB (suficiente para dejarte sordo de por vida), aunque debido a la propagación del sonido como frente de ondas esféricas, y según la ley de la inversa de los cuadrados, cada vez que doblamos la distancia a la fuente sonora tenemos una atenuación de 6 dB.
Otra de las ventajas de los line array frente a los sistemas tradicionales, debido a que sus ondas son cilíndricas y no esféricas (o casi, como ya he comentado anteriormente), es que dicha atenuación no es de 6 dB, sino que solamente es de 3 dB. Esto nos proporciona el doble de rendimiento (no porque 6 sea el doble de 3, sino porque la diferencia entre ambos es de 3 dB).

Ya por último, para terminar de enumerar las virtudes más importantes de los sistemas line array, hay que hablar sobre su alta direccionalidad. Mientras que un altavoz normal emite su sonido en un ángulo de 100º horizontal y 60º vertical (por poner un ejemplo real de un altavoz profesional, aunque estos valores pueden variar significativamente), los sistemas line array tienen una cobertura horizontal amplia (entre 100º y 120º), que consiguen cambiando la orientación de los conos dentro de la caja acústica, pero a su vez presentan una directividad vertical muy pequeña (± 20º).

Los line array, en lugar de colocarse sobre el escenario o sobre torres auxiliares como los sistemas tradicionales, se suelen “volar” (colgar) de un truss (estructura metálica) con ayuda de una grúa o un elevador, aunque los altavoces subgraves (específicos para la reproducción de las frecuencias más bajas), sí que se suelen colocar en el suelo, generalmente debajo o delante del escenario. Los sistemas de volado colocan los altavoces lo más juntos posible (para que no queden zonas vacías de sonido), y permiten controlar la inclinación de cada altavoz. Esto nos permite, aprovechando su direccionalidad, agrupar y disponer los altavoces de manera que tengamos varios tiros: cada caja cubre una determinada zona del público. Las cajas superiores, orientadas hacia el frente, cubrirán las zonas más lejanas. Cuanto más abajo esté situada una caja en la configuración del sistema, mayor inclinación tendrá, y de este modo cubrirá las zonas más cercanas.

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Cuentan que los Beatles dejaron de hacer conciertos en directo porque no sonaban con la misma calidad que en sus discos. La razón no es, como algún malpensado puede creer, que ellos tuvieran dificultades técnicas para ejecutar algunos de los temas más difíciles, sino que los equipos de refuerzo sonoro de por aquél entonces no tenían la calidad y las cualidades que ellos necesitaban.  Los equipos de PA no eran lo suficientemente potentes como para brindar una buena escucha a un público que era cada vez mucho más numeroso. Además, los sistemas de monitoraje eran por aquél entonces inexistentes, de modo que apenas podían escucharse entre ellos durante los conciertos, con la consiguiente dificultad para interpretar sus temas satisfactoriamente.
Prefirieron no dar conciertos, antes que hacerlo mal. Una sabia decisión que también no podemos aplicar hoy en día: si no cuentas con el equipo necesario, no te subas a un escenario.

(Anda, qué bonito pareado para terminar el artículo.)

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Fuentes:
Cuevas, Juan Antonio. “Todo sobre el line array”.
Auralisation. “Line array modeling”.
Meyer Sound. “A line array theory”.


    Hay 12 comentarios

    Iñaki comentó el Domingo, 13 de diciembre de 2009 a las 23:23:

    Una puntualización: es un error muy extendido pensar que los line-arrays emiten ondas cilíndricas. Incluso los fabricantes las venden como cilíndricas. Esto es una aproximación muy aventurada. Nada emite ondas sonoras cilíndricas, no existe ningún equipo capaz de hacer tal cosa. Hago notar que una onda cilíndrica se propagaría sólo en dos dimensiones: UN PLANO. Y para ello, la dispersión en el eje vertical no tendría que ser de 20º, sino de CERO grados.

    Así que un elemento aislado del line-array, perderá 6 dB al duplicarse la distancia, como todo hijo de vecino. Aunque sí que es cierto que, debido a las interferencias constructivas que se producen con varios elementos agrupados, se consiguen atenuaciones inferiores a 6 dB, incluso cercanas a 3 dB, al duplicarse la distancia.

    Responder

    Alvarodelcastillo comentó el Lunes, 14 de diciembre de 2009 a las 1:50:

    Gracias por el apunte, Iñaki. La verdad es que no lo había visto así, desde ese punto de vista tan “purista”, y es que es verdad que si fueran cilíndricas, la dispersión sería cero. Como digo al comienzo del artículo, ni soy un experto en acústica, ni me he podido detener tanto como quisiera en cada uno de los apartados que menciono (si los quería escribir todos dentro de la misma entrada). Supongo que la denomincaión de ondas acústicas cilíndricas viene porque que se comportan casi como si lo fueran o, al menos, de una manera mucho más “cilíndrica” que las ondas acústicas producidas por un altavoz corriente. Como bien dices, si la disersión fuese cero, solamente se escucharían los altavoces si estuviéramos justo enfrente de la membrana, cosa que no ocurre, ya que algo de dispersión sí que hay.
    ¡Ji, ji! Lo que voy a fardar con mis colegas la próxima vez que volvamos a hablar de line arrays y dispersiones “cero”… :twisted:

    Lo que sí está estudiado es que durante los primeros metros se comportan [casi] como una onda cilíndrica, atenuando unos 3 dB por cada duplo de distancia, pero a partir de X metros (siendo X una variable dada por varios factores que ahora no recuerdo y que tienen algo que ver con la frecuencia de la onda generada) estas ondas se “corrompen”, pasando a ser esféricas, como las de todo altavoz de vecino, siendo entonces la atenuación de 6 dB cada vez que se duplica la distancia.

    El asunto del que hablamos se entiende mejor viendo estas dos imágenes. En la primera aparece la dispersión de una onda acústica normal (como frente de ondas esféricas). Así, cada vez que se dobla la distancia del oyente a la fuente, la energía radiada se dispersa en un área 4 veces superior, por lo que la densidad de energía se reduce a una cuarta parte, lo que supone esa caída de 6dB.

    En la segunda, se muestra cómo el frente de ondas generado por el line array, que es [casi] cilíndrico, se mantiene [casi] constante en el plano vertical. Este frente de ondas es casi plano y por ello no existen interferencias entre cada una de las fuentes, por lo que tenemos una suma coherente comportándose como una única fuente de sonido.

    De esta figura se aprecia que cada vez que doblamos la distancia del oyente al line array, el área en la que se dispersa toda la energía del sistema dobla su tamaño, por lo que esta densidad de energía se reduce solo a la mitad, lo que equivale a una caída de 3dB.

    Más.
    En relación a cúando pasa el frente de ser cilíndico a esférico, la fórmula que nos da la distancia es la siguiente:

    D = H2f / 2C

    H= Altura del array – f= Frecuencia – c= velocidad del sonido
    Si la longitud del array es de 5 m, entonces si f=100Hz D= 3,7m y si f=1KHz D=37m

    _________________

    Todo esto lo acabo de copypastear de uno de los artículos en los que me he basado (que nadie piense que me lo sé de memoria ni que sé muy bien de lo que estoy hablando), aunque después de estudiarlo y analizarlo lo entiendo más o menos.
    Lo siguiente que me queda es modificar la entrada con la aportación de Iñaki.

    Gracias, chavalote. ;-)

    Responder

    Iñaki comentó el Lunes, 14 de diciembre de 2009 a las 2:09:

    No es que sea purista, es que es así. Las ondas no son cilíndricas, ni tampoco “casi cilíndricas”. Lo que consigue el line-array no lo hace por las “maravillosas” propiedades de sus altavoces. Para nada. Un altavoz aislado de un line-array es tan bueno o tan malo como cualquier otro altavoz. Al juntarlos en línea de determinada forma es cuando se producen esas interferencias que potencian la señal en el campo cercano.

    Y ya no es que lo diga yo, es que lo dice tu propia bibliografía (copio y pego):

    Can a Line Array Form Cylindrical Waves?

    In a word, no.

    The common misconception regarding line arrays is that they somehow magically enable sound waves to combine, forming a single “cylindrical wave” with special propagation characteristics. Under linear acoustic theory, however, this is impossible: the claim is not science but a marketing ploy.

    [...]

    But don’t line arrays produce waves that only drop 3dB with every doubling of the distance from the array?

    This simplistic marketing claim appears to be a misapplication of classical line array theory to practical systems. Classical line array mathematics assumes a line of infinitely small, perfectly omni-directional sources that is very large compared with the wavelength of the emitted energy. Obviously, practical systems cannot approach these conditions, and their behavior is far more complex than some audio company marketers suggest.

    Responder

    Iñaki comentó el Lunes, 14 de diciembre de 2009 a las 2:11:

    Ah, se me olvidaba, ¡gran artículo! Me ha molado. ;-)

    Responder

    Alvarodelcastillo comentó el Lunes, 14 de diciembre de 2009 a las 2:42:

    @Iñaki: Lo de purista no iba en plan “rarito”, ¿eh?, sino en plan… Joder, que de esos detalles no se da cuenta cualquiera…
    Lo de los artículos en inglés… De ahí tomé solo algunos datos. Al estar en inglés, y con varios tecnicismos, pasé de leerlos a fondo. Y, mira tú por dónde, ahí estaba la verdadera realidad de buena parte de lo que he escrito en el artículo.

    Bueno, con ayuda de Iñaki, el artículo ha quedado mucho más claro. Los line array no generan ondas cilíndricas. Punto.
    El que se quiera enterar del todo, que se lea (enteritos) los tres artículos que enlazo al final de la entrada, o que espere sentado a ver si un día me da por escribir una nueva aclarándolo todo, si no se me adeanta Iñaki, que él es “de ciencias” y controla mucho más que yo de todo esto. :roll:

    Lo dicho, gracias, chavalote. ;-)

    Responder

    Iñaki comentó el Lunes, 14 de diciembre de 2009 a las 14:07:

    De nada. Por cierto, me ha sorprendido gratamente ver que tienes muy claro el tema de los decibelios. Incluso muchos ingenieros se lían a veces, siendo, como es, el pan nuestro de cada día.

    Y sobre los line-arrays… ¡Ahora vas a tener un as en la manga para fardar la próxima vez que hables con los del mundillo!

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    Doctor Mapache comentó el Sábado, 19 de diciembre de 2009 a las 17:12:

    ¡Hostias!, así que esa mesa rara donde dejaba los cubatas era un altavoz… Qué cosas se aprenden. :P (Mu gúeno el artiuculillo mu güeno)

    Responder

    Name comentó el Jueves, 24 de diciembre de 2009 a las 13:16:

    Me pareció muy interesante la información, y creo además que puede ser de utilidad para mí…

    Con la excusa, aprovecho para desearos : ¡¡Feliz Navidad!!

    Responder

    jacinto comentó el Miércoles, 25 de agosto de 2010 a las 13:17:

    gran artículo, la verdad, resume en muy pocas palabras en que consiste un bolo. Aunque yo le daría más importancia al problema de los acoples en escenario. Si no fuera por ellos casi que podríamos dar a cada músico la mezcla que quisiera. la habilidad del técnico para encontrar el equilibrio entre la mezcla de monitores y sus niveles y los acoples.. puff.. mas aún si envías reverb

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    Firebirdy comentó el Lunes, 21 de marzo de 2011 a las 1:13:

    Esa mesa rara… JAJAJAJA!!! a mi me paso que me dio por agacharme al lado de uno de esos pensando que era una base de algo y justo lo encendieron. El dolor del oido derecho no se me olvidará nunca. Gran articulo!!!

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    milton vega comentó el Domingo, 15 de enero de 2012 a las 22:30:

    muí bueno este articulo,trabajo como técnico de sonido en vivo y es muí duro y a la ves gratificante por la cantidad de músicos que molestan al principio ya que nunca han visto un micrófono y no saben como interactuar con el ,pero después lo felicitan a uno como si nada hubiera pasado,solo hay que estar ahí para saber como es este trabajo.felicidades.

    Responder

    valladoluis comentó el Sábado, 17 de noviembre de 2012 a las 13:41:

    Gran articulo. Para no ser profesional nos has dado una muy interesante, amena y vastante exacta deisertacion.
    mencion especial a la conversacion entre tecnico de monitores y musicos, aunque parezca mentira es igual en todas partes.
    En cuanto a la onda cilindrica, en efecto no existe como tal en los line array aunque nos lo quieran vender asi, aunque es logico, la dispersion de las ondas se hace por simpatia entre las moleculas de aire, y no hay moleculas antipaticas que no se codeean con la de al lado, por lo cual, siempre existe una dispersion hacia los lados.
    la colocacion en fase de los altavoces, es lo que consigue el efecto que si bien no es del todo unidireccional da el pego.
    Alguien de quejaba de que no habias hablado de las realimentaciones, y me gustaria responderle que de esas cosas ni se habla. simplemente hay que evitarlas. unos buenos monitores, una microfonia decente y un e.q. para cada envio…. y a trabajar. si aun asi tienes problemas…. trabaja mas y con mas cuidado.
    Saludos a todos.

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