¡Vaya corte!

Hace un par de semanas visité la peluquería, como tengo por costumbre una vez al mes, y me hicieron dos cortes por el precio de uno.

El primero de ellos, os lo podéis imaginar. El de siempre. Muy descargado en las sienes, largo por arriba para poder revolvérmelo, y la nuca a gusto de la peluquera, que yo no me la veo y me importa menos.

El segundo corte, después del salto…

A la peluquera se le escapó la tijera y, con lo que cortan esos cacharros del demonio, casi me rebana una oreja.




Apenas sentí un cortecito, y tampoco es que brotara demasiada sangre. Pensé que había sido una rajita o algo así. Aunque ella me pidió disculpas varias veces y lo pasó bastante mal por el fallo -que a cualquiera le puede pasar- ni de lejos me esperaba lo que me encontré al llegar a casa:




¡Un poco más y se me cae un trozo de oreja al suelo!




Realmente no estoy molesto porque, quince días después, se ha cerrado la herida y apenas se nota nada. Quizás otra persona hubiera interpuesto una queja o algo así contra la peluquería, pero yo suelo ser bastante más comprensivo que todo eso. La peluquera que protagonizó el desafortunado suceso es una buena profesional, con muchos años de experiencia, con mucho gusto para cortar el pelo, y a cualquiera le puede pasar algo así. A cualquiera.
Yo no me considero el mejor maestro del mundo y, en otros trabajos que he desempeñado, también he metido mis gambas… Sin ir más lejos, aún recuerdo -ahora con más risa que pena- cuando le derramé una bandeja entera de sorbetes de limón a un cliente por la espalda, mientras trabajaba como camarero en una comunión. El señor se lo tomó demasiado bien, y no tuve ningún problema. Ninguno.

Por descontado, no revelaré ni el nombre de la peluquería, ni mucho menos el de la peluquera. Y dentro de quince días volveré a jugarme el tipo sentado en su sillón.

Curiosamente, todo el mundo, en relación con esta historia, me ha preguntado lo mismo:
¿Te cobraron el corte?

A lo que yo respondo:
- El de la oreja no, pero el de pelo sí.






    Hay 6 comentarios

    Name comentó el Domingo, 4 de octubre de 2009 a las 10:44:

    Uish…, ¡qué pupita! ;-)

    Joer, todos cometemos fallos de vez en cuando, pero si está en nuestra mano lo más lógico (jeje…) es enmendarlo como podamos. En fin…, ya que casi te rebaja la oreja no hubiera estado mal una rebajilla en el precio :roll:

    Y…, ¿vas a volver? ¡Que no te pase nada! :smile:

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    Doctor Mapache comentó el Lunes, 5 de octubre de 2009 a las 0:32:

    Pues la próxima vez que vayas la preguntas si la gusta usar el látigo y las esposas, busco una ama que me meta en vereda desesperadamente :mrgreen:

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    Doctor Mapache comentó el Lunes, 5 de octubre de 2009 a las 0:33:

    No es por joder, pero se le ve que ya va entrando en canas :evil:

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    Alvarodelcastillo comentó el Lunes, 5 de octubre de 2009 a las 1:57:

    @Doctor Mapache: Canas ni una, es el brillo del flash.
    Lo que sí que tengo es menos pelo cada día… Hace varios años que, si me corto mucho el pelo, o me lo peino de determinada forma, se me ve el cartón cosa mala. :oops:

    Y en cuanto a lo del látigo, seguro que te molaría que mi peluquera te azotase. Ibas a flipar. Seguro… :twisted:

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    mon comentó el Domingo, 20 de mayo de 2012 a las 9:41:

    de donde eres x eso ya k no dices la pelu k es..

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    Hola comentó el Jueves, 8 de agosto de 2013 a las 22:45:

    Hoy le cortado el pelo a mi novio y me ha pasado exactamente lo mismo que le pasó a tu peluquera (si es que aún vas allí) me he asustado tanto… me he pasado la tarde llorando… hasta hemos ido a urgencias (se deben haber reído de mi)… yo ya me esperaba lo peor pero leer tus lineas que a los quince días se cerró la herida, etc. me he quedado realmente tranquila. Muchas gracias por publicar esto y otra vez tendré más cuidado que de seguro que la peluquera que le pasó eso en tu caso también lo ha tenido contigo en otras ocasiones.

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